TRAGEDIA ARGENTINA AL REPUDIAR A SUS SOLDADOS

Yo (gsaintmartin@hotmail.com ) ya no me cuezo en un hervor, tengo edad suficiente como para haber vivido y recordar muy bien todo lo que en la nota que abajo reproduzco, se dice, por lo que sin dudar hogo mias cada una de estas palabras, es más puedo agregar que si tuviese algún sentido buscar a una profesión como la responsable de la anarquía Argentina, que ya se aproxima a una centuria, sin dudarlo acusaría a nuestros abogados, muy especialmente a los Jueces de Las CORTES SUPREMAS DE JUSTICIA, a todos sin excepción salvo al Dr. Antonio Bermejo. Y si simbólicamente debiese elegir una fecha como para velar la defunción de nuestro Sistema Constitucional Republicano, sin duda marco ese fatidico dia al Miercoles 10 de Septiembre de 1930.

Porque esa fecha?

En ese  día maldito: Miércoles 10 de Septiembre de 1930 por una “acordada UNANIME de la totalidad de los Jueces de la CSJN”  reconocieron como “Presidente Constitucional DE FACTO” al General Uriburo, que tan solo 3 ¡Si leyó bien! TRES días hábiles antes, había derrocado al Presidente Electo Hipólito Yrigoyen, pésima presidencia, por cierto, pero electo constitucionalmente, y como tal “Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de La Nación”

De los tres diferentes poderes, balanceados de la republica, La CSJN es nada menos el poder que como principal función debe decidir qué es y que no es constitucional. Puede alguien razonablemente creer que esa corte (Infame, como demostrare más adelante) haya podido llegar a una “acordada unánime para tomar por primera vez en la historia de La Republica Argentina, una decisión de tamaña importancia en solo tres días? ¡Por favor!  ¡Ni en esa ni en ningún a de las siguientes cortes en tres días se ponen de acuerdo, ni siquiera para renovar al cafetero de la corte! Eso fue discutido con mucha anterioridad y no solo entre los miembros de la CSJN también fue discutido con los gobiernos de Estados Unidos y de Gran Bretaña que solo 8 (ocho) días corridos más tarde también reconocieron al General Uriburo como Presidente de Argentina.

¡Extraña y Cínica actitud de las dos potencias, que practican para si una cosa pero imponen (en su beneficio) otras muy distinta a sus aliados. Bástenos recordar al comentario del Primer Ministro Ingles que gano la segunda guerra mundial, cuando se entero de que el El Ministro Ganador de la guerra, había perdido las elecciones, dijo:

PARA ESO HEMOS GANADO LA GUERRA…. PARA QUE VOTEN COMO QUIERAN…”

Los militares son guerreros profesionales educados y entrenados para cumplir órdenes sin discutirlas. Los abogados no hacen la ley, la estudian y la aplican. La Ley la hacen los políticos votados por el pueblo y al que representan.  Pero “hecha la ley hecha la trampa” dice –sabiamente- el dicho popular  . Y ¿quienes son los que hacen las trampas? Pues justamente los abogados. A los (malos) abogados les importa un pomo haber jurado defender a La Constitución, ni siquiera a los jueces que integran la SCJN! Y para empeorar todo muchísimos abogados se dedican profesionalmente a la política tramposa. Me he tomado el trabajo de contar cuantas presidencias argentinas han sido ejercidas por abogados y cuantas por militares… ¡SI.. adivino bien!  Los abogados ganan por lejos…

Puede ahora alguien penar que un “soldadito enfermo con cáncer gástrico próximo a morir,  por mas grado de General que hubiese tenido, se hubiese atrevido a deponer a su comandante inmediato?, al El Presidente de la Nación, si (IF) uno de los tres poderes de la Republica, justamente el encargado de controlar a todos, para que nadie se separe de la Constitución… no le hubiese ORDENADO deponer al Presidente Yrigoyen   y remplazarlo con el titulo para el creado como: “Presidente DE FACTO”?

Con esa infame acordada la CSJN creó la “Doctrina de Los Gobiernos de Facto” con la que se han constitucionalizado  todas las aberraciones de este mamarracho republicano que nos legaron.

Todos los jueces que desde aquella maldita fecha, se han infiltrado dentro de las CSJN para perjurar  del deber de defender a La Constitución se han hecho acreedores a la aplicación del trato y castigo que merecen lo “INFAMES TRAIDORES A LA PATRIA, tal como lo previo Juan Bautista Alberdi en el articulo 29 de la Constitución Nacional 1853/60… que dice:

ARTICULO 29 DE LA CN-18652/60

   El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincias, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la Patria.

Juan Bautista Alberdi

Juan Bautista Alberdi (Photo credit: Wikipedia)

¿Quien  son entonces los “Infames Traidores a La Patria”? … Los Soldados que cumplen ordenes sin discutirlas y juran defender a La Patria hasta perder La Vida? … o Quienes dan esas ordenes  VIOLANDO A LA CONSTITUCION NACIONAL, perjurndo “aunque La Patria me “Lo Demande” ?

—————————————– 

MARIO nos dice:

Me patea el hígado la cobarde hipocresía de un pueblo que repudia a sus soldados.

Comienzo afirmando que no creo que Jorge Rafael Videla haya sido inocente.  Habrá merecido ir a la cárcel, como muchos de los que hoy están en el gobierno.  Seguramente hubiera aceptado ese destino, como aceptó tantos otros siendo soldado. Pero no merecía el desprecio y la mentira.

Lo digo de nuevo, con todas las letras: HIPOCRESIA.

La hipocresía de quien se esconde, de quien se avergüenza, de quien quisiera olvidar lo que hizo.

No me refiero a lo que hizo Videla, sino a lo que hizo esta sociedad. Porque a Videla lo pidieron, es más le ordenaron;  Por más que traten, frenéticamente, de reescribir la historia, usar las aulas, el cine, los libros, todo lo que tengan a mano.., conmigo no funciona.

Yo estaba ahí y tengo memoria. Y no me refiero a la memoria de los obreros, líderes sindicales, soldados, chicos, adolescentes, policías, estudiantes y empresarios asesinados por la subversión, sino a la memoria de haber visto a una sociedad entera pidiendo que alguien los rescatara del baño de sangre “liberador” al que nos sometían aquellos jóvenes idealistas.

No hay Pacho O’Donell, Beatriz Sarlo, Forster o Feinmann que puedan convencerme de lo contrario, porque por más prosa y filosofía que le metan, yo la vi a nuestra Presidenta firmando el decreto que pedía ANIQUILACIÓN, con la aprobación de aquel parlamento, peronistas y no peronistas.  Y TODOS éramos bien conscientes de lo que significaba “aniquilación” en aquellos años de fuego. No, no se hagan los boludos, que son patéticos. Que venga uno de aquellos hoy, a mirarme a los ojos y a decirme que no entendía lo que estaba pasando y lo que iba a pasar.

Yo lo vi a Balbín diciendo que ya no era hora de votos sino de botas.

Lo leí en las revistas, lo escuche por la radio, lo leí en las editoriales de los diarios (todos, no solo La Nación) También en el diario de Timerman y su hijo, el que hoy es canciller. Era el clamor de la calle. Y no solo en Barrio Norte (a Barrio Norte llegue bien más tarde, mi infancia y mi adolescencia son de Villa Martelli y Munro).

Videla no fue un general al mando de un ejército extranjero de ocupación, ni esto fue la Francia de 1939.

Videla era bien argentino y nuestro, y vino con los suyos a hacer el trabajo que todos les pedimos. El problema es que hoy no tenemos los huevos para reconocerlo. Lo enterraron en vida en Marcos Paz para que no nos recuerde como somos. Para no tener que mirarnos en el espejo.

Hoy se habla del 24 de marzo de 1976 como de un día terrible pero en el fondo, lo que esta sociedad más quisiera olvidar de aquel 24 de marzo es el suspiro de alivio, la sensación de esperanza, el sentimiento generalizado de que llegaba la salvación. Yo estaba allí, y lo recuerdo perfectamente.

Tal vez Videla mereció ir a la cárcel. Como soldado, tuvo la responsabilidad del mando y del comando, y debió pagar por los crímenes de aquellos años.

Le tocó pelear una guerra y la peleó, e hizo lo que se esperaba de todo soldado: ganarla.  Esa fue su tragedia y la tragedia de este pueblo.

Pero por favor, no me mientan. Ni siquiera lo intenten. Yo no tengo problemas en mirar al pasado y reconocer como fuimos. Se ve que para la mayoría, ese es un ejercicio insoportable.

Pobre Argentina, un pueblo que desprecia a sus soldados no merece tenerlos.

Mario

PS: Y por favor no me vengan con que había que juzgarlos y meterlos en la cárcel. En primer lugar, esto era una guerra, y pregúntenles por ejemplo a los norteamericanos, que entienden bien cómo es esto de ganar guerras, de los drones y de Guantánamo (por no mencionar a los dark sites) que se hace con un combatiente enemigo. En segundo lugar, juzgarlos y meterlos en la cárcel es exactamente lo que se había logrado hacia 1973, y lo primero que hizo Cámpora fue dejarlos sueltos a todos. Lanusse convenció a los suyos de que ese era un sacrificio aceptable, si conducía hacia la pacificación. Seis meses después esto era un baño de sangre a manos de los indultados de 1973. El resto es tragedia conocida. Uso el término “tragedia” en su sentido griego, la épica de los hombres sometidos a un destino inescapable, en manos de dioses que los conducen invisiblemente.

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