LAS JUNTAS NACIONALES SON HERRAMIENTAS DE CORRUPCION

Recibí esto de Argentina, lo publico desde Chicago.

Para quienes mas o menos seguimos este tema, es bueno recordarlo  con este excelente resumen…

Sin embargo, confieso: esta nota contiene un párrafo que agrega un poco mas de luz a un episodio muy confuso, sobre el que  “de oídas” he estado haciendo preguntas con “SENTIDO COMÚN, sin respuestas claras al día de hoy… Cuando con un amigo discutimos “cuando” comenzó la anarquía argentina que empeora hasta hoy.   / Sabemos que estas cosas son graduales y progresivas, pero en un intento de ponerle fecha con algún acontecimiento significativo coincidimos en el año 1930… y hasta en el mes de Septiembre… pero… ¡nos agarramos de los pelos en el día! Yo digo el día 10 y el (que es abogado) dice ¡NO!...!Fue el día 6 cuando ese milico H de P, por primera vez derroco a un presidente Constitucional! … A lo que replico:  ¡Vamos progresando… ya estamos de acuerdo que esa maldita fecha fue entre el 6 y el 16 de Septiembre… pero me es MUY difícil aceptar que un pobre miliquito con cáncer de estomago y grado de general… un profesional educado y entrenado para obedecer sin preguntar… se hubiese atrevido a echar a su comandante en jefe (nada menos que a El presidente de La Nación … a menos que… “el Jefe, de su Jefe se lo hubiese ordenado con una orden mas o menos así: “Por el bien de La Nación… es su deber patriótico revelar Al Presidente … por incapacidad…” /  Esos procedimientos legales para reemplazar a un superior por la fuerza existen en todas las fuerzas armadas del mundo… pero después hay que aguantarse el juicio que revisara las razones que justificaron esa medida de urgencia… y en las que el reemplazado lo acusara de rebelión y traición y hasta puede perder la vida. Pero en este caso ¿quién era “el jefe, de su jefe?… pues nada mas ni nada menos que el Organismo Constitucional que debía determinar si eso era o no era “constitucional” o sea La Corte Suprema de Justicia de la Nación, que en solo 4 días (incluido sábado y domingo) acordaron por unanimidad que ese gobierno “DE FACTO” y todos los siguientes que en futuro viniesen… eran constitucionales. En los días siguientes USA y Gran Bretaña reconocieron a ese miliquito como presidente de Argentina… Bien sabemos que los abogados de La Corte, en solo 4 días, no se pone de acuerdo por unanimidad… ni para reemplazar al cafetero… Lo mismo se aplica a USA y al Reino Unido… sin internet, sin comunicaciones modernas, 4 a 5 días no les alcanza para algo tan importante a menos que… ellos mismos estuviesen en ese complot y haciendo las mismas estupideces que nosotros, y que en este magnifico articlo de Gabriel Vénica nos informa (Gvenica@uade.edu.ar )

Mi ultimo comentario: Todas estas discusiones con mi amigo estaban basadas en mi “sentido común” basado en los hechos. Pero, hace unas semanas he leído referencias serias en las que se informa que el 4, dos días antes del 6 de Septiembre fecha del nefasto golpe de estado, ese soldadito Uriburo estuvo reunido con La Corte de Justicia de La Nación… Para que?    nos debemos preguntar…A mi solo me caben dos (2) y no mas posibilidades: O fue para “pedir permiso … o para recibir ordenes del superior… (quien no me crea y quiera tener el link al documento que informa de esa reunion…y mucho mas… puede pedírmelo a gsaintmartin@hotmail.com )

 

 

“NO TE DEJES LLEVAR POR LA JUNTA”

Por Gabriel Vénica

El gobierno ha manifestado su intención de recrear las JUNTA NACIONAL DE GRANOS.

Diez razones para decir no a este desatino:

Las juntas fueron sinónimo de corrupción y centro de cooptación de aquella dirigencia propicia al maridaje con el Estado. Nunca mejoraron los precios y sí, en cambio, silenciaron a quienes encontraron en el organismo un lugar donde colocar a hijos, yernos y cuñados. Llegaron a generar 8.000 cargos rentados sostenidos por exacciones al mismo agro que decían ayudar.

Las juntas fueron un mal producto de una mala época. Surgieron con la crisis del 30 en un mundo que había abandonado el patrón oro, el librecambio y aumentado el proteccionismo y las barreras aduaneras creyendo, como nosotros seguimos haciéndolo, que se podían solucionar los problemas del “intervencionismo” de la guerra y la post guerra con más intervencionismo. Los casos paradigmáticos de esta tendencia anti libre mercado fueron el socialismo soviético y el nacional socialismo nazi (del que fuimos aliados en su momento). Lo que se salvó de estos extremos, flirteó con recetas estatistas y dirigistas de las que no fueron ajenas ni Inglaterra ni EEUU.

EEUU, como dijimos, no escapó a esta tendencia de nefastas consecuencias. En 1920 comenzó a elevar sus tarifas aduaneras para proteger su industria perjudicando a la industria europea, lo que resultó, como no podía ser de otra manera, un boomerang: cayeron sus exportaciones al viejo continente, afectando especialmente a los agricultores norteamericanos. Es así que en 1924, se dicta la ley McNaury-Hagen, estableciendo precios mínimos y cuotas para la compra de cereales en el mercado norteamericano. Un mal diagnóstico y un pésimo remedio[i]

Las circunstancias en Argentina no podían ser más propicias para la aparición del engendro de marras. Los precios de los granos caen en 1930 producto del proteccionismo y la recesión internacional y se produce en nuestro país el golpe del 30.

En este contexto las “juntas” pusieron las bases del “robo del siglo” al campo. El General filo fascista Uriburu inicia en 1931 la era de los controles de cambio[ii] horadando el sistema económico y rentístico alberdiano plasmado en nuestra constitución que había llevado a la Argentina de ser el país más pobre y despoblado de América Latina una de las siete potencias del orbe[iii]

El control de cambios contribuyó a sobrevaluar el peso perjudicando a los exportadores (productores) y beneficiando a los importadores. En vez de solucionar el problema dejando flotar libremente la divisa, el Presidente Agustín P. Justo lo profundiza desdoblando el tipo de cambio en oficial (comprador y vendedor) y libre (decreto 31.130).

Y en compensación del perjuicio ocasionado a los productores no tiene mejor idea que crear el 28 de noviembre de 1933 por decreto 31.864 la “JUNTA REGULADORA DE GRANOS”[iv]; un “engañapichanga” cuyos articulado habla por sí solo. Decía:

Art. 3°: La Junta Reguladora de Granos comprará todo el trigo, lino o maíz que se le ofrezca a los precios básicos, y lo venderá a los exportadores, conforme a los precios del mercado internacional, con destino exclusivo a la exportación.

Art. 4°: La diferencia entre los precios de compra y de venta de dichos granos, así como los gastos de la Junta Reguladora, se cubrirán con los recursos del Fondo de Cambios constituido por el margen entre el precio de compra y de venta de las divisas disponibles y en ningún caso podrá ser mayor que ese fondo.

En los considerandos del decreto de creación de la Junta se decía: “Que el margen existente entre el tipo de compra y el tipo de venta de las divisas extranjeras proviene de asignar a las letras de exportación de nuestros productos agropecuarios, y por lo tanto al precio de éstos, una cotización inferior a la que en realidad les corresponde dado su precio mundial y el valor real de dichas divisas”. ¿Hace falta aclarar la trampa?

Las Juntas fueron parte de un artificio para expoliar al productor: No se le asignaba al productor el precio real de la divisa de exportación, sino un precio menor. Con la diferencia se constituía un “fondo” y con el “fondo” se le mejoraba el precio al productor. Lo que se le quitaba era, obviamente, mucho más que lo que se devolvía.

Repetimos: El Estado compraba las divisas a un precio más bajo que aquel al que las vendía a los importadores. Este margen pasó a constituir el “Fondo Margen de Cuentas”.” Con este “margen de cambios” se extraían recursos al campo con la excusa de obtener fondos para la Junta Reguladora de Granos (“te saco para devolverte”). Lo devuelto jamás superó el 10% de lo expoliado vía desdoblamiento del tipo de cambio. Esto sin contar las retenciones[v].

En el período 1930-1987 durante la vigencia de las Juntas se produjo una traslación de fondos del sector agropecuario al estado u otros sectores del orden de los u$s 376.400 millones (seis deudas externas completas a la fecha del fin de las juntas).[vi]

Las Juntas no cumplieron ninguno de sus objetivos de control y regulación. Todo lo contrario. Crearon y promovieron el mercado negro de divisas; complicaron las importaciones (Los importadores podían embarcar las mercaderías, pero muchas veces se les negaba el permiso de cambio o lo recibían después de un largo tiempo) y aumentó la burocracia y los privilegios (Así lo expresa un testigo de la época “Dos personas eran quienes decidían a quién otorgar los permisos de cambio. Lo hacían con buena voluntad, movidos por lo que ellos consideraban el bien del país. Mas lo hacían a ojo de buen cubero, sin estadísticas; lo hacían diciendo sencillamente desde su escritorio: este comerciante que trae hilo es buena firma y se le da tanto; este otro comerciante que también trae hilo, no es buena firma, y se le da menos).“[vii]

Los ejemplos habitualmente citados de las Juntas de Australia y Canadá no tienen validez. Son países sin retenciones, sin cierres de exportaciones, sin desdoblamiento del tipo de cambio. Este es el punto. Pensar en una JUNTA en medio de la maraña regulatoria y confiscatoria argentina no es sino contribuir a confundir el diagnóstico y licuar las responsabilidades. Por otro lado, eliminadas las retenciones, los cierres de exportaciones y el desdoblamiento del tipo de cambio ¿para que queremos juntas? Sería como volver a invocar al genio maléfico del que nos hemos librado. Vale aclarar que la Junta Australiana (AWB) ha sido privatizada y perdió el monopolio de la exportación en 1998 en medio de denuncias de corrupción y la Junta Canadiense (CWB) opera en sólo una parte del Canadá, uno de los países más transparentes y respetuosos de la propiedad privada del mundo, sin retenciones, sin cierres de exportación, sin desdoblamiento cambiario.

La Junta de Granos fue un mal ejemplo que se multiplicó generando una gran cantidad de organismos reguladores, puestos y cargos públicos que instauraron una nomenklatura parasitaria cuya descendencia y funestas consecuencias llegan a nuestros días. Entre otros entes afines a las Juntas se crearon: la Comisión Nacional de Azúcar (11-5-28); la Comisión Nacional de Fibras Textiles (14-1-31); la Comisión Nacional de Fomento Industrial (15-1-31); la Comisión Nacional de Patatas (8-7-31); la Comisión Nacional de Extracto de Quebracho (15-7-33); la Dirección Nacional de Elevadores de Granos (7-10-33); la Junta Nacional de Carnes (7-10-33); la Junta Nacional de Yerba Mate (8-11-33); la Junta Reguladora de Granos (28-11-33); la Junta Reguladora de la Industria Lechera (12-4-34); la Comisión Nacional del Aceite (5-6-34); la Comisión de Productos Alimenticios Nacionales (30-6-34); la Junta para Promover Exportaciones de Carne (27-7-34); la Comisión Nacional de la Industria Vitivinícola (11-8-34); la Junta Nacional para Combatir la Desocupación (21-8.34); la Junta Reguladora de Vinos (24-12-34); la Comisión de Harinas (13-4-35); la Comisión Nacional de Algodón (27-4-35); la Comisión Nacional de Granos y Elevadores (5-10-35); Comisión de Fruticultura (12-12-35); Comisión de Préstamos de Semillas (22-2-36); la comisión de Petróleo y demás Hidrocarburos (8-5-36); la Comisión Consultiva Nacional de Bosques (3-6-36); la comisión Nacional de Coordinación de Transportes (5-1-37); la Comisión Nacional del Carbón Vegetal (12-6-37); la Junta Consultiva de la Industria Molinera (14-5-38); el Comité Asesor de Lanas (24-5-38); la Comisión de Control de Abastecimiento (8-9-39); el Consejo Agrario Nacional (21-8-40)[viii]

Las juntas son el símbolo del mal que aqueja al país: el temor al libre mercado, la competencia y la propiedad privada[ix].

Las juntas son anticonstitucionales. Una “superstición estatista”.

Gabriel Vénica  /   Gvenica@uade.edu.ar

[i] Para compensar los desastres producidos por la política arancelaria proteccionistas y alentar las exportaciones de productos norteamericanos la Reserva Federal de los Estados Unidos impulsó una política de expansión del crédito. Parte de la liquidez producida se canalizó hacia créditos a corredores de bolsa (Brokers Loans) . Esta seria la causa fundamental del gran auge de Wall Street y de su derrumbe. Habría que agregar el excesivo gasto en que incurrió el Estado generó un gran déficit de presupuesto que intentó corregir la nueva ley de réditos, que aumentó los impuestos en una forma nunca vista en tiempos de paz: pasó del 25% al 63%. Ellos aprendieron de sus errores

[ii] Desde la década del 30 múltiples métodos han sido utilizados para ejercer el control de cambios; desde el tipo de cambio fijo de principios del’30, pasando por sistemas de crawling peg, devaluaciones mensuales, “tablitas”, tipo de cambio libre con flotación sucia, etcétera. La sobrevaluación o devaluación de la unidad monetaria argentina -peso, peso ley, peso argentino o austral vigente fue la única constante a lo largo de estos últimos sesenta años de políticas cambiarias. La moneda argentina no pudo así encontrar su valor real salvo escasas excepciones, y por muy poco tiempo. Estas fluctuaciones intentaron ser compensadas a través de aranceles, permisos y cupos de importación o exportación, créditos, prefinanciación de exportaciones, etcétera, que distorsionaron los mercados creando un clima de incertidumbre en los sectores de la producción.

[iii] Entre las medidas que llevaron adelante la destrucción del sistema económico constitucional alberdiano que tan buenos resultados nos había dado, vale la pena recordar, además del control de cambios y la creación de las Juntas de granos; el inconstitucional impuesto a los réditos aceptado promulgado por tres años y la ley de coparticipación que destruyó el sistema federal transformando a las Provincias en dependientes de la Nacion. Podríamos agregar la creación del BCRA para preservar el valor de la moneda (hasta ese momento nunca habíamos tenido inflación).

[iv] En el año 1946 la Junta Reguladora de Granos se convierte en el I.A.P.I., hasta 1956 en que es disuelto. En 1963 se crea por el decreto-ley 6698 la Junta Nacional de Granos.

[v] Del total del margen obtenido por la compra y venta de divisas por parte del Estado se destinó para subsidiar al agro a través de la Junta Reguladora de Granos: en 1933 el 1,18 %; en 1934 se destinó el 7,74%; en 1935 el 1,17; en 1936 el 2,99%. Los subsidios a la actividad agropecuaria fueron también canalizados a través de otros organismos distintos de la Junta Reguladora de Granos, tales como: La Junta reguladora de la Industria Lechera, la Comisión Nacional de Algodón y la Junta para Promover Exportaciones de Carne. La suma de los subsidios otorgados por estas últimas, más la Junta Reguladora de Granos, representan en el período 1934-1936 el 5,43 del total del margen. Como decíamos lo devuelto al campo nunca llegó al 10% de lo previamente confiscado. Fuente: Memorias del Ministerio de Agricultura.

[vi] Fuente: Mensaje para la Dirigencia Argentina. Instituto de Estudios Económicos, SRA, diciembre de 1988

[vii] Fuente: Pinedo “El plan de acción económica”, p. 27. (10)

[viii] FUENTE: Alejandra Bunge, Una Nueva Argentina, Ed. G. Kraft Ltda., Buenas Aires. 1940, pp. 271-273.

[ix] El control de cambios de aquellos días (cualquier parecido…): Al abandonar Inglaterra la libre convertibilidad de la libra se producen en el mercado de divisas grandes oscilaciones debidas al impacto de esta medida. Es entonces que el gobierno (URIBURU) dicta los decretos del 10-10-31, del 22-1031 y 25-1-32, por los que:

a) Se prohibían las compras y las ventas de cambio a toda institución que no fuera un banco de la Capital autorizado por la Comisión de Control de Cambios.

b) Las transacciones se efectuarían al tipo de cambio oficial fijado por la Comisión.

c) Los exportadores liquidarían sus divisas en los bancos autorizados, sin lo cual no se permitían sus embarques.

d) Se prohibía la adquisición de saldos libres por parte de extranjeros. Los depósitos en pesos de personas jurídicas o físicas residentes en el exterior sólo podrían ser utilizados después de haberse agotado los saldos existentes. A través de estas medidas se intentaba evitar la salida de capitales.

e) Se creó la Comisión de Control de Cambios, presidida por el Ministro de Hacienda.

f) Los exportadores debían llevar libros especiales destinados a registrar la venta de artículos, y por otro lado las ventas de cambio. Debían remitir este libro a la Comisión cada semana.

g) Los bancos autorizados debían enviar diariamente su posición de cambio y un detalle de todas las operaciones de compraventa de divisas o billetes a la Comisión, que comunicaba a los bancos la moneda base y su tipo de cambio en relación con la moneda nacional.

h) Como el peso se mantuvo sobrevaluado, la demanda de divisas fue constante, por lo que se estableció un régimen de prioridades: 1° Necesidades públicas. 2° Combustibles, materias primas y artículos indispensables. 3° Transferencias de inmigrantes y necesidades para turistas. 4° Mercaderías no imprescindibles. 5° Cancelación o amortización de deudas anteriores.

i) Para las importaciones debía solicitarse permiso de cambio a la Comisión para la compra de divisas.

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