Archive for the ‘SASS – SOCIOLOGICAL ANARCHIC SCHIZOPHRENIC SYNDROME’ Category

MALVINAS: Gastón Saint Martin, Jorge Luis Borges y PatAgonica

2016/11/08

Los titulos azules contienen LINKS para ver documentos en PDF

gsm-membrete-binacional.
gaston-borges-y-malvinas

BORGES y La Guerra de MALVINAS

malvinas-gaston-borges-y-patagonica

Link para volver>  > >   http://wp.me/p2hq-Xa 

Añade un comentario…

La Guerra de Malvinas fue un duelo a muerte entre dos calvos por un peine”  es de Borges, no de un chileno G. Saint Martin

 http://www.lacapital.com.ar/borges-y-la-guerra-malvinas-n381346.html

screen-shot-2016-11-07-at-5-11-22-pmDomingo 01 de Abril de 2012

Cuando terminó la guerra de Malvinas, Jorge Luis Borges hacía ya tiempo que había descubierto un nuevo pasatiempo para divertirse a través de las entrevistas periodísticas, un oficio considerado menor por el notable escritor argentino, y en la que a menudo contaba con la complicidad y la benevolencia del escriba de turno.

Entre 1982 y 1985, en los interludios de sus conferencias consagradas aun en plena decadencia física, Borges entregó en varios reportajes jugosas y cínicas frases sobre el conflicto bélico que enfrentó a la Argentina con Gran Bretaña, país por el cual sentía especial devoción (su abuela paterna era inglesa), plasmada en su vasta obra literaria y en el universalismo que escudriñó desde niño en la Enciclopedia Británica.

“Las Malvinas fue una guerra de dos calvos por un peine”, es tal vez la frase más conocida, actualizada recientemente por el músico Roger Waters, quien erróneamente le otorgó su autoría a un “comentarista chileno”. En rigor, esa sentencia se ubica en el final de la contestación a una pregunta en un reportaje al diario Clarín, publicado el 2 de febrero de 1983, en pleno desbande de los militares.

Ante la consulta puntual sobre la guerra, Borges contesta: “En otros tiempos yo estaba muy inquieto por mi país, pero ahora estoy desesperado. Los militares que nos gobiernan son tan incompetentes, tan ignorantes… Nadie conocía esas islas. Hizo falta que nuestros militares la desenterraran para hacer la guerra; los militares nuestros son mucho más peligrosos para nuestros compatriotas que para el enemigo. Las Malvinas fue una guerra de dos calvos por un peine”.

Dos meses antes, el 30 de diciembre de 1982, ya con la censura caída, Borges da su primera impresión sobre la guerra en otra entrevista de Clarín. “En nuestro país un demagogo convocó a la gente a la Plaza de Mayo y declaró la guerra sin medir las consecuencias”, inicia su reflexión el escritor, y seguidamente refiere, sin nombrarlos, a la conversación alcoholizada entre el dictador Leopoldo Galtieri y el periodista José Gómez Fuentes: “Aunque a mí me dijeron que el culpable había sido un periodista. Parece que el presidente salió de la Casa de Gobierno y un periodista que lo fue a entrevistar le dijo: «Se dice que los ingleses enviarán la flota; en tal caso, ¿qué actitud se asumirá, señor presidente». El presidente a su vez interrogó al periodista: «Usted, ¿qué haría?» Y el periodista respondió: «Presentarle batalla, señor presidente». «Eso es lo que haremos nosotros», contestó el presidente. Al otro día se empezó la guerra con Inglaterra”.

Demagogos y símbolos. A casi un año de iniciada la guerra, el 3 de abril de 1983, Borges es entrevistado por el diario La Nación, en la que hace gala de su antiperonismo visceral al establecer una comparación “estética” entre Galtieri y Perón. “Galtieri quiso parecerse a Perón y salió al balcón de la Casa Rosada… Faltaba que cantaran «Galtieri, Galtieri, qué grande sos»”. Un año más tarde, en un reportaje del diario La Razón, en mayo de 1984, vuelve sobre este asunto: “La ambición mayor del general Galtieri era parecerse a Perón. Es imposible imaginar una ambición mayor más modesta”.

En la misma nota, que lleva el título “Diálogos con Borges”, el escritor aborda en forma simultánea el tema de los desaparecidos y los soldados muertos en el crucero General Belgrano: “Estoy triste… Mandaron a esos pobres muchachos de veinte años a morir al sur. Tener veinte años y pelear contra soldados veteranos es algo atroz, inconcebible. Solamente en el Belgrano murieron cientos. Claro que los militares dirán que al lado de los desaparecidos esa cifra no es nada, pero no creo que les convenga ese argumento”.

Fuera de la glosa periodística, Borges hizo referencia a la guerra en un breve poema con el título de “Juan López y John Ward” (ver aparte), que lo contiene en el libro “Los conjurados”, de 1985. Ese mismo año, en una entrevista al diario La Razón, sostuvo: “La decisión de invadir Malvinas fue una estupidez que debió ser tomada por media docena de militares borrachos”.

La curtida a los militares y a su improvisación para armar una guerra con el solo fin de una perpetuidad política lo esgrimió en una nota publicada en la revista La Semana el 10 de febrero de 1983: “Me dijeron que los militares vacilaron entre varias posibilidades. Una era por el Beagle, contra Chile. Y también deben de haber planificado otras operaciones, contra Brasil, Uruguay, Bolivia… Y consideraron que la menos peligrosa era la operación Malvinas. Fue, claro, un error de perspectiva. Pensaron que Inglaterra estaba muy lejos. De hecho está al norte, en otro hemisferio. Lejísimo. Es raro dejarse engañar así por la perspectiva”.

La misma idea, con dos o tres variaciones de concepto, la expuso en una entrevista con María Esther Vázquez en el diario La Nación, en agosto de 1984: “Si se hubieran reconquistado las Malvinas posiblemente los militares se hubieran perpetuado en el poder y tendríamos un régimen de aniversarios, de estatuas ecuestres, de falta de libertad total. Además, creo que la guerra se hizo para eso. Y hasta me inclino a creer que vacilaron entre una guerra con Chile o con Inglaterra. Claro que como Inglaterra queda lejos, pensaron que no iba a darse cuenta”.

En otra entrevista concedida al mismo medio, pero en enero de 1983, Borges tilda de ignorantes a los militares y esgrime el mismo argumento por el que Argentina fue condenada en las Naciones Unidas: “Los militares debieron consultar un abogado antes de iniciar la guerra de Malvinas… Confundieron el derecho que asiste a la Argentina respecto de estas islas con el derecho de invadirlas, y son dos cosas distintas”.

Anuncios

¿Para Que Importar 1 Millón De Desocupados A Los Que No Se Los Deja Trabajar?

2016/10/08

Link para compartir > > > >  http://wp.me/p2hqUO-X1

¿El Mismo Error Que Francisco y Mauricio Macri?  ¿Nunca leyeron Las Bases de Juan Bautista Alberdi? o almenos La Constitucion-1853 Articulos 14 / 15 / 19 / 20 / 29 /

Why Refugees Find Jobs Faster in the U.S. Than Germany

Posted on October 6, 2016 by David Bier

Since Germany first accepted more than a million asylees into its country, the successes and failures of the decision were bound to reverberate around the world. Yet despite this openness at the borders, Germany remained stubbornly closed inwardly, delaying the integration of the people it chose to accept. Most importantly, it retained employment restrictions that prevent asylum seekers from obtaining the jobs they need to survive. Fortunately, America has a much better system with much greater success.

In 2015, Germany waited the longest of any country in Europe to restrict the flow of asylum seekers from the Middle East. Yet once they arrived, the asylees who immediately sought work in Europe’s largest economy were greeted by bureaucracy. The law initially forbade asylees from seeking work for 9 months after their arrival, but was reduced to 3 months in November 2014. Then, inexplicably, at the height of the inflows, the German government banned working if the asylee was forced to stay a reception center, which could be up to 6 months.

After the initial waiting period, asylees did not receive unrestricted employment authorization. Instead, they would have to find a “concrete” job offer—i.e. a firm must promise to hire them if the permit is granted—then apply for authorization. Even then, companies can only hire them during the first 15 months if the jobs are offered first to EU residents, and the federal labor department agrees that no one was willing to take. They also set asylee wages, which can price out low-skilled workers.

The hoops don’t end there. Asylees still have to get the approval of the immigration office at the municipal level. Under the law, it would take four years before they could compete equally with EU citizens.

On top of all these refugee-specific regulations, skilled workers are then tasked with proving that they can work in certain occupations. In order to obtain an occupational license, documentary proof of training—proof that’s often buried under bombed-out homes in Syria—is required. Some states in Germany allow asylees to demonstrate their skills in order to receive licensing, but others do not. “I am a dentist and could work, but what am I supposed to do? I am not allowed to work here!” one asylee told DW News.

Low-skilled immigrants haven’t avoided being targeted either. Germany introduced its first ever minimum wage in 2015—which disproportionately hits lower skilled migrants—and a study by the German government in August 2016 found that it had already cost 60,000 jobs.

The Cologne Institute for Economic Research in Germany produced a report in September 2015, calling for loosening the labor regulations, but it wasn’t until July 2016 that Germany passed a new law that suspended for three years the requirement that firms must offer jobs to EU residents first. Yet even so, the suspension will only apply in areas with low unemployment, and states and localities can still require discrimination against the asylee job seekers. They can also tell asylees where they must live—which could prevent them from following economic demand.

It is no surprise that this system has produced extremely high unemployment among the asylees in Germany—now almost a year after the bulk of the arrivals. Refugees generally in Germany show very slow economic integration, with less than half working after 5 years. Naturally, Syrians face many hurdles beyond bureaucracy in finding work, especially language and skill acquisition. But it’s clear that the restrictions play an important role in preventing employment.

“I’ve been waiting one year and three months for permission to work, everything is slow here. I was expecting it to go a little bit faster,” one Syrian engineer told the Financial Times, saying that his problem was “red tape, not language.” Robert Barr, co-founder of Jobs4Refugees, agreed with this assessment, telling the paper that the bureaucracy was “definitely too complicated,” and that “the sheer amount of paper work and the complexity of it is even difficult for Germans to understand.”

By comparison, the United States rapidly incorporates refugees into the labor market. U.S.-bound refugees have no restraints on employment and can compete equally with U.S. citizens, except that certain states can limit occupational licenses for noncitizens and refugees for 1 year, although they may have difficulty getting recognition of their credentials even after that. They also face a crop of new state-level minimum wage laws that can make low-skilled employment scarcer.

Figure: Employment Rates in United States and Germany for Refugees (Ages 16+) By Years Since Arrival